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miércoles, 9 de mayo de 2012

Internos de salud mental y presos, organizados contra el encierro.



LOCOS, TUMBEROS Y FALOPEROS 


(AW)"Internos y ex internos de manicomios de todo el país, personas que están o han estado privadas de su libertad en cárceles o comunidades terapéuticas para adictos, conjuntamente con profesionales, artistas y estudiantes crearon, a principios de 2012, en Buenos Aires, Argentina, el Espacio de Libre Expresión, Arte y Militancia LTF. La sigla remite a "locos, tumberos y faloperos". Denominación que, con cierta dosis de provocación, busca revertir la carga negativa del estigma con el que habitualmente son señaladas las personas que alguna vez estuvieron encerradas. Su objetivo: abolir el encierro como política de Estado, sustituyéndolo por alternativas no represivas, con eje en la inclusión social de las personas en conflicto". Así lo afirma esta agrupación de compañeros que ha generado un vital espacio de militancia abolicionista.
Psiquiatra


"Cuando uno repasa el estado de situación actual de la militancia anti-carcelaria o desmanicomializadora, por sólo citar las corrientes anti-encierro más representativas, lo primero que se observa es una notable desconexión entre ellas, a pesar de lo terriblemente similares que son sus discursos. LTF pretende revertir esto, afirmando que más allá de los pormenores de cada práctica de encierro, lo que hay que cuestionar es el encierro en sí, y no meramente sus formas", explica Maximiliano Postay, abogado, Coordinador General de LTF. "Nosotros no nos conformamos con mejorar las condiciones de encierro o reivindicar los derechos humanos de las personas encerradas. De esa manera sólo solucionamos una parte del problema, pero no abordamos el fondo de la cuestión. Al manicomio no hay que mejorarlo, hay que hacerlo desaparecer progresivamente. Lo mismo pasa con la cárcel y el resto de los dispositivos de encierro".
La organización plantea, a su vez, un modus operandi bastante alejado de algunos cánones tradicionales. "Nosotros no hacemos asistencialismo. Con los compañeros actualmente encerrados trabajamos de igual a igual. Eso intentamos dejarlo claro desde el principio" comenta María Eugenia D'Agostino, también abogada e integrante de LTF. "La idea es empoderarlos. Transformar el estigma que los destruye socialmente en un mecanismo de creación. Que ellos mismos asuman un rol protagónico frente a la eventual transformación del medio en el que les toca vivir", agrega en idéntica sintonía Sebastián Cabezas, abogado chileno miembro de LTF. "La mayoría de las personas que se acercan a nosotros lo hacen con algún interés político oculto o con la mera aspiración de resolver nuestra situación individual. Lo que más me gustó de LTF es que de entrada nos sacó del eje al que veníamos acostumbrados acá adentro. Nos preocupa comer o no comer, tener agua caliente o no tenerla o que nos den a tiempo una libertad condicional, pero también la problemática estructural. Sentir que estás haciendo algo para cambiar el sistema es impagable", concluye Luis Mocchi Chávez, estudiante de derecho y periodismo actualmente privado de su libertad en la U.31 de Florencio Varela, corroborando en su totalidad lo hasta ahora dicho por sus compañeros.
Finalmente ha de destacarse la faceta literaria de la agrupación, y la manera en que se abordan problemáticas tan sensibles como las drogas, la salud mental o el delito, desde el uso recurrente de metáforas e ironías a través del blog que desde Febrero de este año puso en marcha el grupo. En este sentido se destaca la labor creativa de Silvia Jacobi, quien luego de vivir en carne propia las miserias del encierro psiquiátrico se acercó a LTF, siguiendo el consejo de su psicóloga "en busca de interlocutores, un lugar para profundizar mis cuestionamientos internos y dar a conocer la barbarie que me tocó vivir, para que nadie más tenga que pasar por lo mismo que en su momento pasé yo".

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