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miércoles, 9 de noviembre de 2016

Cuando un nene quiere vestirse solo

Hay una etapa de la niñez donde los niños quieren hacer todo solos: comer, bañarse y vestirse. Pero ¿es un capricho o una necesidad? Las directoras de Diálogos Jardines Maternales explican cómo enseñarles a cambiarse, con qué prendas y cuál es el momento más adecuado.


Es importante generar en los más chiquitos hábitos de autonomía e independencia para favorecer el desarrollo de la autoestima y la seguridad en sí mismos. Antes que nada, son los adultos los que deben estar convencidos de que los pequeños podrán hacerlo solos. Adultos seguros de sí mismos y en sus niños, fomentarán niños seguros de sí mismos también.

Enseñar hábitos en un niño pequeño es un proceso que debe estar asociado con la etapa evolutiva, que es compatible con su desarrollo típico, ya que adelantar etapas puede ser contraproducente. Para que un niño logre incorporar el hábito de vestirse solo deberá haber adquirido la atención conjunta con el adulto, que significa que pueda observar atentamente lo que el adulto le está mostrando, ya sea un juego o una acción determinada. Luego, tener la habilidad de esperar el turno o haber adquirido la capacidad de espera mínima, que le permitirá aceptar que puede tener una frustración en el momento de iniciar una tarea más compleja.

Para comenzar con la acción de vestirse, primero tiene que poder cumplir con pequeñas consignas simples como llevar y traer objetos, responder a preguntas con sí o no. Y a su vez, debería poder manejar la noción de esquema corporal lo más completa posible, reconocer ampliamente las partes de su cuerpo y en otro cuerpo. El juego dramático es una buena herramienta para comenzar, ya que está siempre presente, desde los primeros días de vida. Atraviesa todas las etapas de crecimiento y es un excelente vehiculizador para favorecer los aprendizajes y motivarlos. Puede ser un buen recurso para comenzar con este aprendizaje de “vestirse solitos”, acompañado también por canciones, rimas y adivinanzas (juegos orales). También el juego simbólico puede ayudar, por ejemplo con muñecos: “vistiendo al bebé” o “disfrazarse”.

Con respecto a la elección de las prendas debe ser acompañada por los papás, quienes pueden proponer alguna prenda, por color o por gusto pero no puede dejar deliberadamente la elección del niño porque si no esto puede crear un precedente para otro tipo de elecciones, por ejemplo si se puede bañar o no. Además elegir libremente trae sus consecuencias, ya que en etapas tempranas del desarrollo crea en los niños una responsabilidad que no están preparados para asumir.

La idea es que comiencen por las prendas más fáciles de vestir y que no exijan habilidades “motrices finas” (como por ejemplo el movimiento de pinza). Tener en cuenta que no haya botones, cierres o cordones para abrochar, desabrochar o atar. Tampoco prendas muy ajustadas, ya que serían complicadas de subir y bajar y posiblemente en esos casos precisen de nuestra ayuda. Empezar por los abrigos es una buena idea, ir de “afuera hacia adentro”, también con sombreros, gorros, guantes, polleras, medias y zapatos fáciles de abrochar, por ejemplo con abrojos.

Por último, es importante que los papás reconozcan los tiempos de cada niño y nunca es bueno “comparar”, con otros chicos y marcarles estas diferencias: “¿Ves? Agustín ya se viste solito como un nene grande…”. Al comienzo del aprendizaje es mejor elegir momentos en los que no tengamos demasiado apuro o contar con un tiempo prudente para acompañarlos sin abrumarlos.

Por Mariela Caputo Lic. en Psicopedagogía y Magíster en Neuropsicología Infantil y Rosanna Aldinucci Lic. en Psicopedagogía. Directoras en Diálogos Jardines Maternales

Jardines Maternales Diálogos es una empresa especializada en la organización y puesta en marcha de proyectos, servicios y acciones educativas para niños de 45 días a 5 años. Conforman nuestro equipo un grupo de más de 250 profesionales de la Educación que desde hace 25 años desarrollan acciones educativo-asistenciales de excelencia en los 11 Jardines Materno Infantiles a nuestro cargo. Nos ocupamos de la alimentación, el cuidado y el aprendizaje en la etapa más importante del desarrollo del cerebro de los niños, quienes permaneces un promedio de 9 horas en los jardines a cargo de profesionales especializados y capacitados permanentemente. Las familias trabajan tranquilas, teniendo la certeza de que sus hijos están en el mejor lugar. Las empresas se comprometen con sus colaboradores brindando este servicio y obtienen un aumento del sentimiento de pertenencia, una disminución del ausentismo y favorecen la integración entre sectores. 

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