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viernes, 16 de mayo de 2014

Casa Garrahan.

sociedad

A través de la acción “Un momento para los chicos”, llevada a cabo en el bautismo del MSC Poesia, MSC Cruceros se convirtió en el padrino de una de las habitaciones de la Casa Garrahan, inaugurada el pasado lunes 12 de mayo.

El acto contó con la presencia de Roberto Fusaro, Director Ejecutivo de MSC Cruceros, quien fue el encargado de descubrir la placa de la firma en la habitación. También estuvo presente en la ceremonia Beatriz Resnik, Coordinadora de Relaciones Institucionales en Fundación Garrahan y Juan Ramón O`Donnell, coordinador de Casa Garrahan.

Roberto Fusaro afirmó que “es un orgullo para MSC Cruceros poder participar de una obra tan noble como lo es la Casa Garrahan, y esperamos que este sea el principio de un vínculo que crezca y se afiance a través de acciones tan productivas como `Un momento para los chicos`”.

La Casa Garrahan tiene sus puertas abiertas desde 1997 y es un verdadero hogar lejos del hogar para los chicos y sus familias que se acercan desde diferentes puntos del país derivados de los hospitales Elizalde, Gutiérrez y Garrahan. La Casa les da un lugar para quedarse y estar contenidos gracias al trabajo de un equipo de profesionales, asistentes y voluntarios, con el que ya se brindó alojamiento a más de 14.700 pequeños.

sábado, 19 de mayo de 2012

Mas de treinta años encerrado.



Dimitri Kuvaldin es un hombre ruso, cuya madre lo mantuvo encerrado en su habitación durante 33 años. En el 2002, tras el fallecimiento de la mujer, el joven salió por primera vez a la calle.
La inusual historia de Dimitri se desarrolló en la ciudad de Saratov, en el sur de Rusia. A través de un video difundido por un periódico local, el joven relató cómo fue su vida en el medio de una reclusión tan extrema.
Dimitri reveló que su madre lo mantenía en ese estado para “protegerlo de los peligros del exterior”. La decisión de la mujer se llevó a cabo cuando su hijo había cumplido siete años, tras aprender a leer y escribir en una escuela, previo paso por una guardería.
La madre decidió recluir a su hijo cuando regresaba del funeral de su esposo y vio que unos niños se burlaban de él.
Durante todo ese tiempo, Dimitri leyó numerosas obras literarias rusas como las de Constantin Stanislavski y se hizo fanático de los cohetes de juguete.
Al recuperar su libertad trabajó como empleado de correo y actualmente recibe una pequeña pensión por discapacidad.