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viernes, 17 de abril de 2015

Cigarrillo Electrónico.

Aunque su venta está prohibida y los neumonólogos se oponen a su uso, un gran número de pacientes consultan sobre su utilización

El Cigarrillo Electrónico (CE) como método para dejar de fumar es, desde hace ya algunos años, un tema controversial a nivel global. Su comercialización en nuestro país está prohibida desde 2011, pero muchos pacientes continúan preguntando sobre su efectividad para sustituir al cigarrillo convencional.

“Se trata de un aerosol que se aspira y produce vapor caliente, con sustancias muy parecidas al cigarrillo pero en cantidades o dosis mucho menores. Pero no sabemos qué pasa cuando alguien lo consume a largo plazo. Lo que sí sabemos es que el vapor contamina el aire ambiental porque tiene casi las mismas toxinas que el cigarrillo común. De hecho, se encontraron elementos carcinogénicos en el vapor. Pueden tener o no nicotina, pero hasta ahora la OMS no se expidió respecto a la seguridad del cigarrillo electrónico para la salud y su eficacia para dejar de fumar.”, explica la Dra. Cristina Borrajo (M.N. 60747), Presidente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, Médica Neumonóloga.

El líquido que contienen los cigarrillos electrónicos es, por sí mismo, altamente tóxico y se recomienda evitar el contacto con piel y mucosas así como mantenerlo fuera del alcance de los niños ya que la nicotina es un potente veneno y se han descripto algunas muertes infantiles por su ingestión.

“Además, no hay certeza sobre si es eficaz para dejar de fumar. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya reconoció que el cigarrillo electrónico reduce el número de dosis de tabaco consumidas al día. Pero como no existe una dosis de tabaco que sea segura, la reducción del daño del tabaquismo es relativa. Resumiendo: el hecho de reducir el consumo no es una solución para el tabaquismo”, explica Borrajo.

Los profesionales de la salud deben abstenerse de recomendar el CE por la falta de datos seguros con respecto a seguridad y eficacia. La ANMAT ha prohibido su publicidad y venta hasta tanto no se tengan datos más confiables pero sin embargo se consiguen con facilidad por Internet o la gente los compra en el exterior. En Europa se calcula que casi 30 millones de personas usan algún tipo de CE, en nuestro país debido a la prohibición de venta no se puede calcular la cantidad de usuarios.

martes, 23 de abril de 2013

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) advirtió sobre ‘el uso de alisadores para el cabello que están elaborados en base a formol debido a que pueden generar serios perjuicios a la salud por lo que recomienda verificar la procedencia del producto antes de ser adquirido o aplicado’.



Según ANMAT, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación: “si en un salón de belleza donde se están realizando alisados para el cabello se siente un olor penetrante al punto de generar irritaciones en los ojos o enrojecimiento en la piel, esto se debe a que el producto adquirido por el profesional fue elaborado en base a formol”.
“Esta sustancia está prohibida para este fin por la ANMAT y sólo puede emplearse, en bajas concentraciones, como endurecedor de uñas y para higiene bucal, por lo cual el organismo recomienda a la población verificar la procedencia de los productos al momento de comprarlos o hacérselos aplicar en peluquerías”.
“Cada vez es más frecuente la venta por internet y su posterior utilización en salones de belleza de productos no registrados ante la ANMAT, formulados en base a formol y que se usan para el alisado del cabello”.
“Esta irregularidad pone en riesgo la salud de sus consumidores, pudiendo generar la aparición de cuadros alérgicos, irritación ocular, enrojecimiento, lagrimeo y dermatitis”.
“Los alisadores capilares convencionales que se encuentran autorizados se elaboran en base a sales del ácido tioglicólico y estos se distinguen de aquellos preparados con formol en que tienen un olor particular, menos fuerte y penetrante que éstos, y difieren, además, en sus técnicas de aplicación”.